Las empresas que tienen un número grande de clientes que les consignan sus obligaciones en oficinas bancarias, suelen tener problemas con la identificación de estos pagos, debido a que la persona que realiza la transacción no conoce la información de código de cliente que debe usar para asociarla con su pago, generando diversos inconvenientes.

Una solución con tarjeta de recaudo le permite entregar a cada cliente un documento que lo identifica con un código de barras único, con un estándar de GS1, que es la entidad encargada de garantizar la interoperabilidad de este código en todos los bancos del país, logrando de esta forma con la tarjeta facilitarle al cliente la transacción y a la empresa la conciliación.

Los problemas más comunes que resuelve esta solución son:

#1 Pagos no identificados. Son consignaciones que no pueden ser identificadas, generando problemas en la conciliación de los pagos recibidos. Este problema genera un número importante de pagos que no se puede aplicar y que quedan en el pasivo de la empresa como anticipos recibidos, afectando el índice de rotación de cartera y lo más grave puede llegar a bloquear despachos a clientes que están al día, pero que no se les ha aplicado su pago por no poder ser identificado, creando insatisfacción en estos y adicionalmente como consecuencia de esto disminuyen las ventas por pedidos no autorizados para despacho.

#2 Altos costos por transacción. Los bancos cobran un mayor valor por transacción cuando no se utiliza una tarjeta de recaudo, ya que por un lado el tiempo en caja es mayor y el riesgo de que se aplique mal un pago por tener que digitar la información es mucho más alto que si se presenta la tarjeta.

#3 Falta de información a la mano. El cliente puede decidir consignar el valor adeudado en cualquier momento sin tener a la mano la información de en qué bancos puede consignar, en qué cuenta y su código de cliente.

Al implementar una solución con tarjeta de recaudo, el cliente lleva la tarjeta en todo momento, de tal forma que cuando va a realizar un pago la presenta al cajero y de esta forma se logran identificar los pagos, facilitando la conciliación, que se vuelve un proceso sencillo. Esto permite mejorar los indicadores de rotación de cartera y prestar un mejor servicio al cliente en los despachos cuando hace sus pedidos. Adicionalmente se reducen prácticamente a cero los pagos que no se pueden aplicar por falta de información del cliente.

Al hacer la transacción con la tarjeta de recaudo, las empresas reducen los costos por transacción, ya que al permitirle al cajero del banco leer con una pistola de código de barras en lugar de digitar la información, el tiempo de atención es menor y se elimina la posibilidad de error.

Para terminar, la tarjeta se convierte en una herramienta informativa para el cliente, donde puede consultar donde puede hacer sus pagos y en qué número de cuenta.